De vista cabisbaja, con ojos color miel, de brazos anchosos y labios sabor hiel, El amor había llegado despampanando inseguridad ironía y unos uno jeans rasgados.
Lo que sea que haya pasado despues de eso quedo en el olvido, hasta la tercera esquina.
El amor me tomó la mano y sin pensar,sin meditar y tomar consciencia dé la desgracia premeditada que ese simple acto conllevaba , se la tome, hasta de mejor forma, la hice mía. Amar sin poseer, mí mente se repetía mientras las ya obvias reacciones químicas de mi cuerpo enloquecian ante su tacto.
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